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EXPERIENCIAS DE MADRES Susana, madre de gemelos. Siempre había tenido muy claro que
quería dar el pecho a mis hijos, aun cuando no tenía ni
planes de quedarme embarazada. Tuve muchos problemas para darle de mamar, primero era un bebé con bajo peso y no se agarraba al pecho bien (mi pezón era más grande que su boca) , estaba siempre dormido y era imposible despertarle, y además contaba con que solo me permitían estar allí 40 minutos y me tenia que ir, hubiese comido el niño o no. La lactancia a demanda era imposible, era por reloj. Intentaba despertar a mi bebé de la manera que podía, le mojaba la cara, le daba en los mofletitos, y después le ponía al pecho como podía. Siempre mirando en aquel enorme reloj de la sala de incubadoras como el tiempo pasaba y mi niño no había comido nada. Si veía que ya casi había pasado el tiempo y no había conseguido que se agarrara al pecho le daba el biberón con mi leche, prefería darle de comer yo aunque fuese con biberón. Había días que se enganchaba un poco pero se dormía enseguida al pecho, otros días ni conseguía que mamara, la sensación de estrés y pena horrible cuando salía de allí era terrible. Se me caían las lágrimas mientras recorría el pasillo hasta la habitación. Esto se repetía cada 3 horas día y noche, acumulado el cansancio, los dolores de la cesárea y la horrible frustración de no poder hacer con MIS HIJOS lo que yo quería. Las enfermeras me decían que descansase por la noche y no fuese a las tomas, pero mi marido y yo poníamos el despertador y allí estaba yo a la 1, a las 4 y a las 7 de la mañana como un clavo, a pesar de mi cansancio y me reciente cesárea que no me dejaba andar (cuando llamaba las enfermeras me miraban con cara de "no puede ser la mamá pesada de la lactancia aquí otra vez", aunque he de agradecer a 2 enfermeras negritas que me ayudaron a colocar al niño y a darle de mamar). Yo no hubiese podido descansar sabiendo que mi hijo estaba allí esperándome, me sentía como si le abandonase. Una noche, en una toma de las 4 de la madrugada, apagamos el despertador sin darnos cuenta y nos despertamos a las 5 . ¡Se nos había pasado la toma!, aun se me saltan las lágrimas cuando lo recuerdo, pienso que abandoné a mi bebé en espera de su mamá . Se perfectamente que le dieron el bibe y volvió a dormir sin darse cuenta, pero aquellos enormes ojos esperándome en la cunita no se me podrán olvidar. A los 7 días nos dieron el alta a Saúl y a mi, y tuve que dejar a Izan allí otros 3 días más. Vivimos en la zona sur de Madrid y el hospital está en la norte, por lo que era inviable estar allí cada 3 horas para las tomas si me iba a casa, añadido con otro bebé de 7 días. Por su puesto nadie entendió mi afán por estar cercar y me animaban a irme a casa con Saúl e ir 1 vez al día a ver a Izan .estoy seguro que los que me decían eso no hubiesen tendido corazón de hacerlo con sus hijos. Finalmente y dado que mi marido y yo estábamos de acuerdo, cogimos una habitación en un hotel cercano y nos alojamos allí 3 días para ir cada 3 horas al hospital. En ese momento, con todo el dolor de mi corazón, tuve que dejar de ir a las 2 tomas de la noche porque tampoco me parecía justo sacar a las tantas de la madrugada de febrero a mi otro bebé poniendo en riesgo su salud. Por lo que tuve que dejarles leche para esas 2 tomas, que finalmente solo fueron 2 noches. La tarde que abandonamos el hospital camino del hotel lloré desconsoladamente por tener que dejar allí a mi hijo, a sabiendas de que podría verle y tenerle conmigo aún menos que en días pasados. Afortunadamente a las 48 h. le dieron el alta y nos fuimos los 4 a casa felizmente para poder amamantarlos totalmente a demanda. Hasta los 6 meses les di LME y alcanzaron el peso de casi 9 Kg. sólo con pecho . En ese momento nadie dudó que mi leche les alimentaba y tenia suficiente para 2, ya que mis hijos parecían 2 muñecos michelín, de los rollos de carne que tenían por todo el cuerpo. Actualmente mis hijos tienen 13 meses y medio y por supuesto continúan mamando y esperemos que por muchos meses. Además se duermen felizmente al pecho cada noche, conocen donde está y para qué es la "teti" y son ellos y yo tremendamente felices mientras les amamanto. Les doy de mamar a la vez en muchas ocasiones, y unen sus manitas, se acarician, acarician e intercambian el pecho, todas las palabras son pocas para describirlo. La mayor parte de las personas que me rodean continúan como al principio "que si ya no tengo leche, que si para qué les doy el pecho tan mayores, que eso es un vicio, que hasta cuando les pienso dar el pecho, y un largo etcccccccccccc". Mi respuesta siempre suele ser la misma: Les daré el pecho hasta que ellos quieran, no conozco a nadie que con 18 años siga mamando y si así fuese y a ellos les parece bien y a mi también no veo inconveniente siendo mi teta y mis hijos.
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