El destete (II)

Tras la introducción desarrollada en la primera entrega, empezamos hoy una serie de tres post dedicados al destete precoz, aquel que se produce antes de que el bebé cumpla el año, cuando la lactancia es la principal necesidad nutricional y emocional del niño/a.

Como es un tema largo, lo hemos dividido en tres. En este artículo hablaremos del destete por causas debidas al niño, en el siguiente de las causas relacionadas con la madre, y en el último sobre los riesgos derivados del destete precoz.

El Destete “precoz” (antes del año)

El destete precoz y prematuro se produce cuando, siendo la lactancia satisfactoria para el bebé, ocurre una interrupción en el amamantamiento sin que el bebé esté maduro para asumirlo. Como consecuencia, reacciona con rabia, angustia y llanto. Otras veces, la expresión emocional se encuentra inhibida y aparentemente no se produce ninguna reacción, aunque el destete en sí le provoque al bebé alguna forma de estrés emocional”.1
Hasta el año de vida, y aunque el bebé haya empezado a comer otro tipo de alimentos, la leche materna sigue siendo la principal necesidad nutricional (y evidentemente psicológica) de un bebé. No existe ningún alimento más completo nutricionalmente hablando que la leche materna, y mucho menos desde el punto de vista inmunológico.
Por este motivo, mantener la lactancia por lo menos hasta el año es un factor fundamental en el desarrollo del bebé, y debería ser una prioridad desde el punto de vista familiar, médico y social.
Sin embargo, como hemos dicho en el punto anterior, casi el 80% de los bebés (sobre todo los gemelos) son destetados con cuatro meses, periodo al que llamamos “destete intempestivo”2porque es de alto riesgo para la salud del lactante. Y aunque parece que la tendencia es un aumento del número de bebés amamantados y del tiempo de amamantamiento hay que conocer que causas pueden dar lugar a un destete y como manejarlas. Partimos de la base de que la L.M. es la continuación natural al embarazo y el parto, por eso consideraremos destete a todos aquellos casos en que no se haya llegado a instaurar la lactancia o esta haya durado más o menos tiempo.

 Causas debidas al niño

Realmente, es muy raro que un niño se destete sólo antes del año de edad, pues como hemos dicho hasta ese momento la L.M. es lo fundamental para su desarrollo a todos los niveles, es alimentación, vínculo y placer oral3. Sin embargo, existen causas que pueden provocar un rechazo del bebé al pecho o incluso un destete precoz.
Por un lado, existen casos de enfermedad o incapacidad del bebé que pueden dar lugar a que el bebé rechace el pecho o lo abandone.
Por ejemplo, un bebé hospitalizado al nacer o al poco tiempo de hacerlo va a tener menos probabilidades de ser amamantado: por un lado, se le separa de su hábitat y su nido (en palabras de Nils Bergman), ofreciéndosele la alimentación por vía nasal o por medio de biberones; y por otro la madre, al no tener al bebé consigo, debe hacer un sobreesfuerzo para mantener la producción de leche extrayéndosela manualmente, sea con un sacaleches o sea con sus propias manos, lo cual nunca es tan efectivo como la tetada directa. En este tipo de casos, la hospitalización conjunta, la permisión de entrada en las UCIS neonatales las 24 horas al día y el método madre canguro, que cada vez está intentado implantarse en más hospitales, son la solución más efectiva para que madre y bebé puedan vivir de la forma más normal posible este tipo de situaciones de por si dolorosas y difíciles de asumir4.
Es importante resaltar aquí el caso de los gemelos y trillizos, que ya de por si tienen mucho mayor riesgo de no ser amamantados que los bebés únicos. A este riesgo, debido al desconocimiento generalizado de que las madres tienen leche para alimentar a tantos bebés como gesta y pare, así como a motivos prácticos (falta de tiempo y apoyos, presencia de otros hijos…) se une la circunstancia de que los bebés de partos múltiples son más propensos a ser prematuros y a quedar hospitalizados, la mayoría de las veces porque sus partos no llegan o no se dejan llegar a término5. El problema se multiplica cuando uno de los bebés es dado de alta pero el otro permanece en el hospital, teniendo la madre la difícil obligación de “repartirse” entre ambos, además de recuperarse de una cesárea y de extraerse leche con suficiente frecuencia como para alimentar a los dos bebés y mantener la producción.
Las consecuencias de todo esto son: separación materno infantil y/o entre hermanos; agotamiento materno; mayor ansiedad y stress materno-infantil; dificultades en la succión; retraso en la subida de la leche (en muchos casos por la administración de corticoides para madurar el aparato respiratorio); pérdida de confianza y seguridad materna y presión del entorno familiar, comunitario o sanitario6.
La hospitalización conjunta de la madre con el bebé sano junto al que permanece ingresada es la única solución moral a este tipo de situaciones, pero hoy por hoy en la mayoría de los hospitales esto continúa siendo una quimera.
Cuando un bebé hospitalizado vuelve a casa, o cuando el nacimiento se ha producido de manera “antinatural” (cesárea, forceps, ventosa, epidural, oxitocina…) se puede producir en el bebé una cierta apatía por el pecho o un cierto rechazo a ser acercado a él. En estos casos, manejar las emociones de la madre es un tema complicado, pues al cansancio y al estrés emocional que dejan este tipo de situaciones hay que sumar el hecho de sentirse desplazadas o rechazadas por ese bebé al que todavía no han tenido momento de acostumbrarse. La solución pasa por empatizar y sentir que ese mismo cansancio y estrés emocional lo ha sufrido también el bebé, con el agravante de que él no tiene los mecanismos racionales que le permiten entender por que ha sufrido un parto doloroso, una separación más o menos larga de su mamá, una serie de manipulaciones innecesarias e incómodas para él (sondas nasales y anales, gotas en los ojos, estiramientos para medirlos, pinchazos, luces y sonidos estridentes, manos desconocidas…) y finalmente unas ropas extrañas donde él esperaba encontrar el tacto y el calor de la piel materna. Son bebés que pueden mostrarse apáticos, durmiéndose fácilmente en el pecho y durante demasiado tiempo, que pueden tener dolores musculares y/o articulares (provocados por las manipulaciones bruscas) o que pueden encontrarse en estado de shock. La paciencia, el piel con piel, la lactancia a demanda, el colecho y en ocasiones la ayuda profesional de un osteopáta o un terapeuta craneosacral pueden ayudar a estos bebés a superar el trauma y desarrollar una lactancia satisfactoria y feliz para las dos partes.
También puede ocurrir que el nacimiento se haya desarrollado sin contratiempos y sin separaciones (al menos no más de lo que es habitual) pero nos encontremos con un bebé que parece insaciable, que se suelta habitualmente del pecho, que nos hace daño en el pezón, que se muestra irritable y llorón y que, como es bastante habitual en estos casos, pierde peso o no coge lo suficiente. En este tipo de casos, si existe una lactancia a demanda y un contacto piel con piel, hay que pensar en un posible problema anatómico o de funcionalidad de la lengua del bebé.
Aunque existen casos más graves y problemáticos que deben ser tratados y valorados por personal médico, nos vamos a centrar aquí en el más frecuente y menos grave, así como el más común: la retrognatia y la anquiloglosia, es decir, el mentón retraído y la lengua o frenillo corto. A pesar de la relativa frecuencia y de la facilidad del tratamiento, son muchos los frenillos que pasan desapercibidos para el personal médico, y muchas las lactancias frustradas por este motivo, pues aún no existe una formación ni una sensibilización adecuada para el tema.
 Este problema provoca una dificultad en la funcionalidad y la efectividad de la tetada, pues el bebé compensa la falta de movilidad de su lengua con movimientos compensatorios de presión con las encías que provocan dolor y grietas en la madre, pudiendo llegar incluso a provocar mastitis en la mama. Además tiene una gran dificultad para mantenerse prendido del pecho, no puede abrir bien la boca y no es capaz de llegar a saciarse, no porque la leche no esté ahí, sino por que él no puede sacarla, lo que le provoca un sentimiento muy fuerte de frustración que no es capaz de manejar.
Retrognatia
De nuevo el piel con piel, la lactancia a demanda, el colecho, el uso puntual de pezoneras, la extracción de leche y el uso de posturas y estrategias que le ayuden a mantenerse enganchado (caballito, amamantamiento o postura biológica) o a sacar más leche (compresión mamaria) pueden salvar muchas lactancias. Aunque en algunos casos la intervención quirúrgica de corte del frenillo (llamada frenotomía o frenuloplástia, dependiendo del tipo de frenillo que tengamos) se hace necesaria, pero esto deberá ser valorado por personal médico especializado7.
Frenillo
Por último, existe un caso de contraindicación absoluta del amamantamiento por causa del bebé. Aunque afecta a un número muy reducido de bebés, la galactosemiaes una enfermedad hereditaria causada por una deficiencia enzimática y se manifiesta con incapacidad de utilizar el azúcar simple galactosa, lo cual provoca una acumulación de éste dentro del organismo, produciendo lesiones en el hígado y el sistema nervioso central. En este caso por tanto, el bebé debe ser destetado lo antes posible, alimentándosele con una leche de fórmula especial que, hoy por hoy, es también un derivado químico de la leche de vaca. Esperemos que algún día estos bebés puedan ser alimentados con leche humana tratada para eliminar la galactosa…
Acabado el apartado de enfermedades, otra causa de destete precoz en el bebé puede ser un nuevo embarazo de la madre, sobre todo si este se produce cuando el bebé ya ha empezado a comer. El cambio de sabor en la leche o incluso una posible intolerancia que puede ser pasajera (conozco el caso de una mamá que se enteró de que estaba embarazada porque su hija de 8 meses tuvo una reacción alérgica en forma de ronchas en la piel) pueden hacer al bebé rechazar el pecho o perder interés en el mismo.
Por último, la introducción de la Alimentación Complementariatambién puede ser un motivo de destete, si se utiliza como alimentación sustitutiva, que es lo que en muchas ocasiones recomiendan los pediatras. Desde la introducción precoz de alimentos a los 4 meses (especialmente los consabidos cereales, que además son especialmente alergénicos, y que hay que dar en biberón para que se los tomen a esa edad), a la obligación de que tomen biberón porque la teta ya “es agua” o a la recomendación pediátrica de “darle el pecho de postre”, los bebés se ven forzados a ir desplazando su querida teta por alimentos que se le ofrecen, y a veces se les imponen, en cantidades mucho mayores de las que necesitan o quieren. No olvidemos que no existe ningún alimento tan completo nutricionalmente hablando como la L.M.
1 Yolanda González Vara. Amar sin miedo a malcriar. Integral. Pág. 239
2 Carmela Baeza. Curso Básico de Lactancia Materna. Centro Raíces y City Yoga
3 Yolanda González. Opus cit. Pág. 231
4 La Carta Europea de los Niños Hospitalizados, aprobada por el Parlamento Europeo en Resolución el 13 de mayo de 1986 (y de aplicación en España, según lo recogen las diferentes Cartas de Derechos de los usuarios de los sistemas públicos de salud), considera que la hospitalización de los niños entre 0 y 14 años deber reunir unas características diferenciales a las de los adultos, y por ello se constituye en objeto de derechos especiales, enumerando los derechos especiales que tienen cuando por alguna causa deben ser internados
5 Según datos del I.N.E., los partos prematuros constituyen un 50,71% de los partos gemelares, y un 46,07% tienen lugar por cesárea
6 Presentación de Gema Cárcamo, Presidenta de Multilacta-Lactancia Materna

7 Además de una de las grandes autoridades mundiales sobre el tema, la americana Catherine Watson Genna, en España contamos con grandes especialistas en este tema, desde cirujanos pediátricos como el Dr. Briz Manzanares, a grandes asesoras de lactancia como Helena Herrero (Amamantar Asturias) o las asesoras de Alba Lactancia, que llevan muchos años investigando sobre el tema.

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Acerca de Multilacta Lactancia Materna

Multilacta Lactancia es un grupo de apoyo a la lactancia materna fundado en 2007.
Desde 2003 trabajó como proyecto especializado en apoyo a la lactancia materna en caso de partos múltiples (gemelos, trillizos o más múltiples)
Desde 2007 es un grupo de apoyo generalista con especialidad en este tipo de lactancias.
Cuenta con grupos de apoyo en Madrid y León.

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